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LA ASIGNATURA PENDIENTE: LA HISTORIA DE ESPAÑA

lunes 27 de noviembre de 2017, 14:42h
Un individuo de la tribu wyandotte, con apellido irlandés, que es concejal del distrito XIII de la ciudad de Los Ángeles (fundada el 4 de septiembre de 1781 por el gobernador español Felipe de Neve, con el nombre de El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula), encabeza una nueva campaña contra la Historia de España, y contra la Historia de su país, Estados Unidos, al convertir el Columbus Day, o día de Colón, que se viene celebrando desde 1937 el segundo domingo de octubre de cada año, por el Indígenous People’s Day, o día de los pueblos indígenas. El motivo de este cambio, que va tomando cuerpo en distintas localidades norteamericanas, es culpar a Colón, que nunca pisó el territorio norteamericano, de las masacres cometidas por los españoles contra los nativos de América, tanto en Estados Unidos como en el resto del continente. El personaje, llamado Mitch O’Farrell, es el concejal que se ocupa de resolver los problemas de los nativos en su ciudad y mantiene una página web con puntual información del trato dado por los españoles a los indios o nativos americanos.
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No es un tema nuevo. Se da el caso que, periódicamente, asoman personajes como éste O’Farrell para mantener viva la lucha contra la Historia de España, o, dicho de otro modo, mantener viva la Leyenda Negra, que tanto daño ha causado en nuestras filas, principalmente, por el desconocimiento de los propios españoles de la propia Historia de España. La aparición reciente del trabajo1 de la investigadora española María Elvira Roca Barea (en el momento de redactar este artículo, va por la X edición), se suma a la colección de trabajos nacidos para desmentir las acusaciones que la trama protestante anglosajona ha venido urdiendo contra la católica España.

1 ROCA BAREA, M.E.: Imperofobia y Leyenda Negra, Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio Español.

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LA REALIDAD ES MIL VECES MÁS MARAVILLOSA
La grandeza de nuestra Historia es la propia Historia. No es una cita de nadie, es una conclusión mía, que estoy seguro que muchos lectores comparten. La cantidad de acontecimientos ocurridos en este suelo ibérico, desde tiempos lejanos, en todas las épocas, son, más que una sucesión encadenada de hechos, más que una larga nómina de personajes, más que las consecuencias que se derivan de los propios hechos, una sugerencia para su estudio. El general, don Evaristo Fernández San Miguel, en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, el 3 de abril de 1853, titulado Instituto de la Real Academia de la Historia, sus tareas y servicios que ha prestado, se refería al estudio de esta ciencia diciendo: “la realidad es mil veces más maravillosa”. Frase que encierra toda una declaración de intenciones hacia el conocimiento de lo ocurrido en el pasado. No resulta fácil imaginar los tiempos lejanos, los primitivos, cuyas referencias se nos desvelan, gota a gota, en pequeñas dosis, gracias a la Arqueología, que nos fuerzan a elaborar hipótesis sobre lo que fue, cómo fue o por qué fue.

Un autor español del siglo XX, Julián Juderías, definió en tres trazos sus conclusiones sobre España, con apenas una observación sobre el mapa: la primera fue la situación privilegiada de la península: entre dos mares. Foco de cultura y comercio del mundo antiguo con el Mediterráneo, y escala de comunicaciones entre el mundo antiguo y el moderno, representado por América y el Atlántico; su segunda observación fue la disposición de las cordilleras que dividen el suelo hispánico en varios mosaicos, dando origen a regiones diferentes, y la tercera, como consecuencia de lo anterior, los diferentes climas y producciones entre las distintas comarcas. Todo esto fue el estímulo para la llegada de los pueblos antiguos: fenicios, griegos y cartagineses comerciaron con las gentes de Iberia, Span, Hesperia e Hispania, como la llamaron sucesivamente. Mientras los primeros negociaron y fundaron ciudades, los romanos trajeron a este suelo sus ambiciones de expansión imperial, convirtiendo a Hispania en una provincia más del Imperio. Destaca la lucha por la unidad de los pueblos ibéricos, la resistencia, la abnegación de los naturales para defenderse de la ocupación que les era impuesta. A esta etapa corresponden nuestros primeros héroes: nombres míticos de la historiografía española: Indívil y Mandonio, los caudillos ilergetes que lucharon contra invasores
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cartagineses y romanos. La dominación romana en la península fue la consolidación de un sistema más estable para los habitantes de este suelo, convertida ya Hispania en provincia de Roma. Aquí tuvo lugar la segunda guerra púnica, y con el tiempo, la Hispania provincia dio a Roma emperadores como Adriano, Trajano, Marco Aurelio y Teodosio, poetas, pensadores y juristas como Séneca, Quintiliano, Lucano y Marcial, a los que se unen los nombres de Silio Itálico, Floro Columela y Pomponio Mela, por ejemplo. Y ella recibió de Roma sus costumbres, su arquitectura, su lengua y el ordenamiento jurídico, todavía de gran vigencia.

La caída del Imperio Romano, seguida de las invasiones bárbaras, alcanza en el caso nuestro una dimensión diferente. El historiador francés Guizot2, en su Historia de la Civilización de Europa, explica la gran aportación que la invasión visigoda tuvo en la península: En España fue la Iglesia la que trató de reconstruir la civilización. En lugar de las antiguas asambleas germanas, de los males guerreros, la asamblea que prevalece es el Concilio de Toledo y en él, aún cuando hay seglares, los que dominan son los obispos. Ábranse las leyes de los visigodos; no son leyes bárbaras, evidentemente las redactaron los filósofos de la época, el clero…y más adelante, continua: la legislación de los bárbaros es una legislación personal, es decir, que la misma ley sólo se aplicaba a los hombres de la misma raza. La ley romana servía a los romanos, la ley franca a los francos, cada pueblo tenía su ley, aún estando reunidos bajo la misma dominación y habitasen el mismo territorio. Pues bien, la legislación visigoda no es personal, se funda en el territorio. Todos los habitantes de España, romanos o visigodos, están sometidos a la misma ley…Entre los bárbaros, tenían los hombres, según su posición, un valor determinado: el bárbaro, el romano, el hombre libre, el esclavo, no se medían por el mismo rasero, sus vidas tenían una tarifa. En la ley visigoda se implanta el principio de igualdad de los hombres ante la ley…estudiad el procedimiento –dice- y en lugar del juramento de los compurgatores, o del combate judicial, hallaréis la prueba por testigos, el examen racional de los hechos, lo mismo que pudiera practicarse en cualquier sociedad civilizada. La civilización visigoda trajo al suelo ibérico un progreso destacado tanto en los aspectos jurídicos, con el Fuero Juzgo, en el parlamentario, con la celebración de los Concilios de Toledo, y en el
2 M (François, Pierre, Guillaume) Guizot (1787-1874): Curso de Historia Moderna, 1839; La Democracia en Francia, 1849.

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intelectual donde destacan, entre otros ejemplos, la famosa obra de San Isidoro, sus Etimologías.

LA LLEGADA DE LOS ÁRABES
La presencia árabe en nuestro suelo constituye otra etapa histórica llena de referencias, y aún sugiere interrogantes de difícil respuesta. La tolerancia, como factor de dominación, ayudó a los invasores a adueñarse de gran parte del territorio y esa tolerancia fue de gran efecto para los pueblos sometidos, que gozaron de mejor desarrollo que los pequeños reinos cristianos que constituían frontera. La resistencia en el norte, al igual que había ocurrido frente a los romanos, fue más por causas religiosas que por la invasión misma, sin olvidar también lo que Juderías llama un “comportamiento étnico”. Y el largo periodo de la Reconquista, que no se reduce a la lucha de cristianos contra moros, se resuelve al final con la cuestión religiosa, que es también una diferencia cultural. La Reconquista, a lo largo de ocho siglos, es una muestra de que ese periodo no fue homogéneo, sino que el individualismo de cristianos y moros, produjo no pocos pactos y enfrentamientos entre miembros de la misma religión y raza.

Me llama la atención, personalmente, aquel pequeño condado situado en la Bardulia, encorsetado entre grandes reinos cristianos, que no se deja dominar, que no se deja conquistar, y que, como un personaje que cruza un salón abarrotado, para llegar al estrado al final del mismo, se abre paso a codazos para acceder al puesto que la Historia ha preparado para él. Me refiero a Castilla, a la que el conde Fernán González transmitirá su personalidad y ambición para no dejarse engullir por leoneses y navarros. Eran los tiempos de Ramiro II, en la recta final para acabar con el primer milenio de nuestra era.

Pero sigamos con el recorrido histórico en plena Edad Media. La unidad de los reinos cristianos, pese a las diferencias habidas, se fue haciendo mediante la política de pactos, conservando cada uno sus fueros, sus costumbres, sus leyes. Castilla y León se unen en 1037, ciñéndose esta corona la cabeza de Fernando I El Magno. Cataluña se incorpora a Aragón en 1162, asumiendo la corona el rey Alfonso II El Casto. En 1212 tuvo lugar la famosa batalla de La Navas de Tolosa, una auténtica Cruzada, en la que luchan juntos
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los castellanos de Alfonso VIII, reforzados con tropas navarras, aragonesas y catalanas, y también caballeros llegados de otras partes de Europa, derrotando al califa Mohamed ben Yucub, que emprendió la huida a pie. En el siglo XIII, los dos reinos cristianos más poderosos de la península eran Castilla y Aragón, dos pilares para el futuro estado moderno. Fernando III de Castilla, llamado El Santo, conquistó Córdoba y Sevilla, y Jaime I, El Conquistador, hizo lo propio con Murcia, Valencia y Baleares. Estas conquistas suponen un paso hacia la unidad política, y comparten también la existencia de una unidad moral en lo que supone la Reconquista del territorio.

EL HABEAS CORPUS Y LAS CORTES DE ARAGÓN
Muchos historiadores, nacionales y extranjeros, ven como una prueba de la madurez política de los estados del Reino de Aragón, la elección de Fernando de Castilla para el trono aragonés. Es lo que la Historia española conoce como El Compromiso de Caspe, celebrado en esta localidad desde el 22 de marzo de 1412, en el que se procede a la elección del futuro monarca, mediante una Junta, o congregación, de tres representantes de Valencia, Cataluña y Aragón, que debían elegir por consenso al futuro monarca. Pocos años después, en 1428, el reino de Aragón, a través del fuero o juicio de manifestación, dio el primer paso de lo que Inglaterra aprobó más tarde, en 1640, el Habeas Corpus, el derecho de todo ciudadano, detenido o preso, a comparecer inmediata y públicamente ante un juez o tribunal para que, oyéndolo, resuelva si su arresto fue o no legal, y si debe alzarse o mantenerse.

La elección de Fernando de Castilla, Fernando el de Antequera, como rey de Aragón, llevó a la casa de Castilla a gobernar aquel reino. Al comenzar el siglo XV, los reyes de los dos grandes estados de España eran hermanos: Enrique III El Doliente reinaba en Castilla mientras que el mencionado Fernando lo hacía en Aragón.

Modesto Lafuente Alcántara cree que el talento, la discreción y la virtud de Isabel La Católica para dominar el corazón de un hombre y hacerse amar de un esposo, fue lo que permitió que se identificasen dos grandes pueblos… esta fue la base de la unidad de Aragón y Castilla (1479). Incorporado el reino de Navarra, en 1512, a las coronas de Castilla y Aragón, el último baluarte musulmán, el reino nazarí de Granada, fue el gran objetivo que se alcanza casi al culminar el siglo, justo, cuando comienza la nueva
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aventura: el descubrimiento, conquista y colonización del Nuevo Mundo. Estamos ya en la Edad Moderna.

Pero es necesario volver de nuevo a la Edad Media un instante, porque tiene una dimensión tan completa, en lo militar, en lo cultural y en lo comercial, que será la base del futuro que se avecina. En Historia del Emperador Carlos W, Robertson3 dice: La España tenía al principio del siglo XV un grandísimo número de ciudades mucho más pobladas y florecientes en las artes, el comercio y en la industria que las demás de Europa, a excepción de las de Italia y de los Países Bajos, que podían rivalizar con ellas.

Interesante resulta, en esta etapa, el arranque de la celebración de Cortes, cuyos primeros ejemplos fueron la convocatoria de los Concilios como ya he mencionado.

En Cataluña comienza esta práctica con la reunión de las Cortes de Barcelona, en 1064; en Aragón, son las de Jaca, de 1071; en Navarra, se reúnen las de Huarte Araquil en 1090. Valencia las celebra un año después de la conquista de la ciudad por las tropas aragonesas, en 1239. Conviene recordar, en este aspecto, que el famoso parlamento inglés no quedó constituido hasta el siglo XIII, y según apunta Juderías, el Model Parliament del rey Eduardo no fue convocado hasta 12954, casi un siglo después que las nuestras. Por lo que respecta a Francia, el ya citado François Guizot confiesa que los Estados Generales nada representaron en la gobernación del país, y su primera asamblea legislativa fue la de 1789.

LA ESPAÑA MODERNA
Al comenzar el reinado los Reyes Católicos, se detecta un destacado desarrollo del poder militar en los reinos españoles (conviene recordar que ya aragoneses y catalanes habían llegado con sus ejércitos a Constantinopla), también es de destacar el desarrollo de las ciencias, las artes y las letras, tanto en el campo cristiano como en el musulmán. Podemos citar, a modo de ejemplo, obras clásicas, no siempre bien conocidas, como
3 William Robertson (1721-1793), escocés y sacerdote: Historia de América 1792, Historia de Escocia, 1794.

4 13 de noviembre de 1295.

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Castigos e documentos, del rey Sancho IV; las Cantigas y Querellas de Alfonso X; de Jaime I las Trovas; un clásico también conocido es El Conde Lucanor, del infante Don Juan Manuel, y Las Serradillas, del Marques de Santillana, entre otras. En prosa, podríamos citar obras como la Crónica general de España, las Historias, del Canciller Pedro López de Ayala o las famosas Partidas…
También entre árabes y judíos, surgen nombres de destacados personajes que nos han acompañado como el médico y teólogo judío Maimónides, el médico y filósofo musulmán Ibn Rushd o Averroes; o el filósofo, poeta y teólogo hispano judío Slomo ben Yehudah ben Gabirol o Avicebrón, en su nombre latino, entre otros destacados pensadores e intelectuales.

La Edad Moderna, cuyos inicios resaltábamos hace unos instantes, tiene un significado especial para nuestra Historia de España. Digamos que alcanza una dimensión diferente.

Se produce lo que los historiadores entienden que es una extroversión de lo hispánico hacia el mundo. Nuestra Historia se confunde con la Universal, y en algunos momentos, resulta difícil separar a una de la otra. El historiador José Luís Comellas concluye: La Edad Moderna tiene, en el caso de España, una personalidad especial, no siempre fácil de ensamblar, como ha hecho ver Sánchez Albornoz, con la del resto de Europa. Y esta conclusión le lleva a preguntarse, a preguntarnos, en cuál de las dos deberíamos incluir la política religiosa de Carlos V en Alemania, por ejemplo. El mismo Comellas se responde: si bien es un problema interno del Imperio alemán, Carlos V no hubiera podido resolverlo sin el dinero, las tropas y los consejos españoles.

Esa extroversión de lo hispánico hacia el mundo refleja nuestra hegemonía en el mundo; es la fortaleza de un estado nuevo, lleno de energía, que descubre y conquista territorios, que da la vuelta al mundo y que combate a la vez, en 1571, en tres lugares tan dispares del planeta como Filipinas, los Países Bajos y Grecia, y que no le impide desarrollar su pensamiento, su cultura, sus letras y artes.

Todavía hoy asombra al estudioso el proceso de Descubrimiento de América en sus momentos previos; los planes de Cristóbal Colón, contraviniendo los conocimientos científicos de la época, desatendidas sus razones por los sabios reunidos en Salamanca,
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y frente a la cordura, cómo la reina Isabel confió en la embaucadora proposición del Descubridor para acceder a sus planes. Apunta Juderías que no fue sólo la reina la que creyó en Colón, fueron también Marchena, Fray Diego de Deza, Luís de San Ángel, Alonso de Quintanilla, y los hermanos Pinzón, que, además de compartir la aventura, fueron patrocinadores y corrieron con gran parte de los gastos…el norteamericano Charles F. Lummis5, en su obra Los exploradores españoles del siglo XVI, escribió: a una nación le cupo en realidad la gloria de descubrir y explorar la América, de cambiar las nociones geográficas del mundo y de acaparar los conocimientos y los negocios por espacio de medio siglo… y continua, y esa nación fue España. Un genovés, es cierto, fue el descubridor de América; pero vino en calidad de español; vino de España, por obra de la fe y del dinero españoles; en buques españoles y de las tierras descubiertas tomó posesión en nombre de España…
UN MUNDO NUEVO
La conquista del imperio azteca (1521-1525), por parte de Hernán Cortés, al mando de 416 hombres, parece hoy todavía dotada de una magia especial, pues difícil es reconocer la pericia de aquel ser excepcional, dotado de la sutil inteligencia de un gran estadista. Desde tierras panameñas, la expedición de Pizarro, al mando de 170 hombres, en busca del imperio inca, no resulta menos increíble (1532-1574). Si la primera fue fruto de la inteligencia, la segunda lo fue del sufrimiento, tras penosas marchas por las gargantas andinas hasta llegar a Cajamarca donde, en una hábil maniobra, hicieron preso al inca Atahualpa (1532). Desde entonces, la principal dificultad no fue la guerra contra los incas, sino la guerra entre españoles, que enfrentó a Pizarro contra Almagro, y luego a sus partidarios entre sí.

México y Perú se convirtieron en puntos de partida de nuevas expediciones. Desde México, salieron hacia el norte, ocupando la franja sur de los actuales Estados Unidos. Allí dejaron huella hombres como Juan Ponce de León, conquistador de Puerto Rico y descubridor de La Florida, Hernando de Soto, Francisco de Garay y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que cruzó el continente desde La Florida hasta California. Desde Perú, partió Sebastián de Belalcázar hacia el norte, hacia lo que hoy es Ecuador, y
5 Charles Fletcher Lummis (1859-1928): explorador, historiador etc.

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continuó hasta los llanos de Bogotá a encontrarse con Jiménez de Quesada, que acababa de ocupar Colombia, el país de los cinchas. Valdivia partió del Perú hacia el sur, con siete hombres, y con refuerzos, cruzaron el desierto de Atacama, un desierto de sal, considerado el más duro del mundo, y pese a la resistencia de los araucanos, uno de los pueblos más fieros, conquistaron nuevas tierras. A los exploradores modernos de la National Geographic aún les resulta increíble que aquellos hombres cruzaran Atacama con los medios de la época. En resumen, desde Perú se afrontó la conquista de Ecuador y Chile; desde México, la de América Central y el sur de los Estados Unidos, y desde España, la del Río de la Plata, con una nómina de conquistadores que se van sucediendo hasta completar la empresa (Mendoza, Ayolas, Irala, Ortiz de Zárate, etc.).

Rescato, de nuevo, una cita del norteamericano Lummis, en su obra ya citada, para concluir: hubo por lo menos otros cien héroes españoles en aquella época, desconocidos de la fama y enterrados en la oscuridad hasta que la verdadera historia les de su bien ganada gloria. Y más adelante dice: Ninguna otra nación madre dio jamás a la luz cien Stanleys y cuatro Julios Césares del Nuevo Mundo, y ninguna de las conquistas, en la Historia de América, puede compararse con las que ellos llevaron a cabo.

Volviendo de nuevo a la península, la política de Carlos V resultó determinante en la consolidación del imperio español. Los territorios recibidos, incluidos los del Nuevo Mundo, se vieron incrementados con las nuevas adquisiciones de Frisia, Utrech y Oberyssel, compradas a sus antiguos propietarios. El ducado de Gueldres6 fue adquirido en parte por la fuerza de las armas, y en parte por las negociaciones. Se consolidó la posesión del reino de Nápoles y, tras la retirada de los franceses de la península italiana, el dominio español fue absoluto sobre aquellas tierras, al otro lado de los Alpes. Coinciden los historiadores en que a partir de ese momento, la política española deja de ser española y pasa a ser internacional. El rey de España era más que eso, era el rey de una serie de estados confederados, con distintos intereses culturales y comerciales, y las manifestaciones de desagrado pronto dieron como resultado las desaprobaciones. La llegada de Carlos V a España supuso el desembarco de una nueva clase política que echó de sus puestos a los españoles, y dio muestras de una ambición personal que tenía
6 Una de las doce provincias que conforman el Reino de los Países Bajos.

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que ver más con la avaricia personal y el desprecio hacia nuestros reinos peninsulares. Estas diferencias, acabadas las revueltas comuneras, tendrían finalmente un significado religioso, tras el estallido de la Reforma7 en Alemania. Lo que habían sido diferencias políticas, pasaron a ser problemas religiosos, presentándose España ante Europa como defensora de la religión Católica frente al avance Protestante, ya en tiempos de Felipe II.

A partir de aquí, Flandes se va a convertir en un nuevo objetivo español. La Reforma llevada a cabo por Lutero8, no hubiera supuesto para el emperador un problema bélico, pero en torno a la misma se unieron diversos movimientos coetáneos, como los llama José Luís Comellas, como el sentido anti-latino y anti-romano, común a todo el pensamiento alemán, el individualismo propio del Renacimiento y la ambición de los príncipes llamados a poseer, si la herejía triunfaba, los ricos señoríos de la Iglesia. Tras la muerte de Lutero, la Reforma alcanza con Calvino una mayor agresividad con la publicación de catecismos que pasaron, como propaganda subversiva, la frontera de los Pirineos para introducirse en España, frente a la reacción de la Inquisición y el rechazo generalizado de la sociedad española, salvo las lógicas excepciones, que también las hubo, aunque minoritarias.

El SIGLO DE ORO
Llegamos al Siglo de Oro, en tiempos de Felipe II. La más alta dimensión del poderío español, de su cultura, de su arte. La diplomacia, la fuerza de sus ejércitos, los dominios en los mares y en los continentes, las plumas de los estudiosos extranjeros se rinden ante esta época. Pero no podemos olvidar que, de esta época, nace el lunar, el punto discutido, la famosa Leyenda Negra, nuestro talón de Aquiles, que condenó a los españoles, su manera de pensar y sus obras, y que hizo un daño irreparable dentro y fuera de nuestras fronteras. No se puede negar, a estas alturas, la habilidad mediática de los artífices de la Leyenda Negra para contrarrestar la obra española. Tampoco que los argumentos esgrimidos por los antiespañoles hicieron daño hasta el punto de herir nuestra conciencia nacional, más por nuestro propio desconocimiento de nuestra Historia, que por lo que de verdad tenían aquellas acusaciones. No obstante, ya son
7 1560.

8 (1483-1546)
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muchos los investigadores históricos extranjeros encargados de desmentir las fantasiosas acusaciones de la Leyenda Negra, nuestro comportamiento como pueblo, gracias al trabajo incesante de nuestros investigadores, como el más reciente ya citado de María Elvira Roca Barea. No se trata de negar acciones como el famoso Saco de Roma9, o el Saco de Amberes10, o algunos comportamientos de los tercios en Flandes, o en ciertos episodios de la conquista y colonización de América, que nadie los niega y que ocurren en todas las conquistas, de lo que se trata es de poner las cosas en su sitio, para mejor conocimiento de la Historia. Tomada la Inquisición como origen y motivo de la Leyenda Negra, rescato, a este respecto, un párrafo de conclusiones del norteamericano James A. Michener, en su obra Iberia, escrita y publicada a mediados de los años sesenta del pasado siglo XX: La Inquisición no fue un invento español, sino italiano, que cuando fue introducida en España, llevaba más de doscientos años funcionando en Europa; no fue ni más ni menos cruel que otras organizaciones inquisitoriales semejantes existentes en otros países europeos; el número de personas ejecutadas en España en el momento álgido, que podemos calcular entre 1492 y 1550, no superó al de otros países; la puesta en vigor del índice de libros prohibidos en España fue menos severa que en Italia; nadie puede negar que la cultura española llegó a su Edad de Oro coincidiendo con la época de máximo poder de la Inquisición; ningún judío fue ejecutado por la Inquisición: si un hombre estaba siendo examinado decía simplemente:”Sí, soy judío”, y su oro y su plata le eran confiscadas y él era exiliado de inmediato, pero no ejecutado por serlo, y mucho menos, quemado; los judíos que sufrieron , y fueron miles de ellos, son los que en algún momento de sus vidas habían sido bautizados como católicos, y después de haber sido católicos legalmente, habían cometido apostasía, volviendo a su religión judaica, y estos sí fueron tratados con gran severidad; la persecución a los luteranos en España es posible que haya sido numéricamente más severa que las sufridas por los católicos en países protestantes, pero no era esencialmente más cruel, y en eso, la falsedad de la Leyenda Negra es evidente; cuanto más estudiaba yo esto – dice –más evidente me parecía que algo fundamental había ocurrido en España que no había ocurrido en el resto de Europa, y llegué a pensar que la diferencia debía ser ésta: que mientras que todos los países europeos habían comenzado por adoptar Inquisiciones de diversos tipos, siendo la española menos cruel que las otras, esa organización continuó
9 6 de mayo de 1527.

10 4-7 de noviembre de 1576.

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existiendo sólo en España, hasta el punto de que la última quema pública tuvo lugar en 1781. El mismo autor que estamos citando, también indica, que el número total de supuestas brujas ejecutadas en el siglo XVII, solamente en Alemania, ha sido calculado en más de cien mil, cifra probablemente cuatro veces mayor que el de los quemados por la Inquisición española en toda su historia, dato que extrae Michener del profesor de la universidad de Edimburgo, Henry Kamen11, en su obra La Inquisición Española. Otro autor español, el ex ministro César Silió Cortés12, reduce también los argumentos de los propagandistas antiespañoles a la nada.

Como contrapunto a los defensores de la Leyenda Negra, que mantienen que la Inquisición fue opresora e impidió el desarrollo español, extraemos los siguientes ejemplos de Julián Juderías: la literatura española ejerció, en efecto, notable influjo en la de los demás pueblos. Lope de Vega inundó de obras teatrales todas las ciudades de España y las de Nápoles, Milán, Bruselas, Viena y Munich. Muchas de sus dos mil doscientas obras fueron traducidas en vida suya a todas las lenguas de Europa. Su teatro y el de Calderón invadieron luego la vecina escena de Portugal. La influencia española llegó hasta Inglaterra. Es imposible desconocerla en Shakespeare. Los mismos italianos tradujeron muchas obras españolas desde fines del siglo XVI hasta la época de Metastasio y de Goldoni. Empero Francia fue la que sufrió principalmente el influjo de la cultura española, especialmente, en el siglo XVII.

Para finalizar esta época, porque sería interminable la relación de citas, recojo las palabras de Philarete Chasles13: … Todo era español en Francia. España atraía las miradas del globo; nación conquistadora y poeta, que había descubierto un mundo y que lo conservaba, que tenía un pie puesto en Perú, y otro en Alemania y en Flandes. Desde 1590, el ingenio español suscita la Liga; hállasele en Bruselas, en Nápoles, en Roma, en Viena, en México, en la Española, en la Florida; en todas partes lo detestan, lo temen, lo admiran, iba a decir, lo aman, porque suele amarse a veces aquello mismo que se teme… y más adelante, afirma, Un pueblo dominador asocia a todos los pueblos
11 Nacido en Rangún (Birmania) en 1936, es un historiador británico que centró sus estudios en España. Tiene varias obras publicadas sobre nuestro país.

12 1865-1944. Ministro de Instrucción Pública con Alfonso XIII.

13 (1798-1873). Autor de numerosos estudios literarios. Periodista que ha dado a conocer la literatura inglesa en Francia. Hijo de un diputado y padre del prestigioso filólogo Emilio Chasles.

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a su pensamiento y su idioma. A principios del siglo XVII, el diccionario español nos invade y carga con el peso de sus sonoras palabras nuestro lenguaje flexible.

INFRAESTRUCTURAS: LA HUELLA Y LA HERENCIA
La ciencia alcanzó también ejemplos claros de nuestro carácter. Tratadistas militares como Barroso, Escrivá, Meléndez Valdés, o especializados en la Artillería como Fernando del Castillo y García de Céspedes. Tomás de Morla y su Arte de fabricar la pólvora; los que escribieron sobre fortificaciones como Luis Fuentes, o los que trataron la arquitectura naval militar como García de Palacios o Tomé Cano… la obra de España no fue la destrucción, sino el levantamiento de ciudades, caminos, puentes, acueductos que aquellos ejércitos desplazados han dejado como huella y herencia.

Hace unos años, durante mi visita a la Academia de Infantería de Toledo, nos recordaba el entonces general director de la misma, hoy teniente general en la reserva, D. César Muro Benayas, a modo de anécdota, que el famoso barrio uruguayo de Peñarol debe su nombre a un cabo del Regimiento de Infantería, Mallorca núm. 13, que se quedó en Mar del Plata cuando el regimiento regresó a España, en 1772. Casó con una chica de allí y montó una "pulpería" de mate, llamada “La pulpería de Peñarol”, que tuvo mucho éxito hasta el punto de formarse, en su entorno, toda una barriada y el famoso equipo de fútbol14. Y sugería el general la necesidad de investigar sobre la obra de los militares en tiempos de paz, para dar a conocer el trabajo de aquellos hombres, hoy en el anonimato, aunque sus obras sigan estando presentes en todos los rincones del mundo por donde pasaron los españoles, me refiero a obras de infraestructura.

Las expediciones por la América descubierta tienen como denominador común el hambre; sin planos, sin conocimientos del terreno que pisaban, sólo con su afán de aventura, perdidos en las selvas o en los desiertos, lo dejó recogido el periodista Emilio García-Merás, en sus dos obras publicadas: Caballo contra Jaguar y Pícaras Indias.

No sería justo terminar sin hacer una referencia a los conquistadores religiosos, los que llevaron la cruz de Cristo y la religión católica hasta los últimos puntos de la tierra
14 Historia del Regimiento Mallorca, 13.

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recién conquistada, los que se levantaron contra el abuso y denunciaron el esclavismo a que se sometió a indios y negros. El homenaje a los que dejaron su vida por esos caminos, sin ejércitos que los amparasen, levantando presidios y misiones, cuya huella es aún hoy visible en muchos puntos de los Estados Unidos, y que cristianizaron a la América española: citaré sólo los dos más famosos, fray Bartolomé de las Casas, el primer defensor de los Derechos Humanos, y fray Junípero Serra, el mallorquín de Petra que recorrió Sierra Gorda, descubrió Monterrey, y fundó numerosas misiones en California, gastándose sus piernas en interminables recorridos, dejándose la vida en aquellas tierras.

Entramos en el siglo XIX, tan apasionante como frustrado para nuestros intereses. El siglo XIX representa la frustración como nación, la incapacidad de resolver, y la impotencia de mantener unos principios de nación a lo largo del siglo.

Las consecuencias de un hecho internacional, que fue la Revolución Francesa, también llegaron a España, aunque tarde. El siglo XIX representa la lucha de dos tendencias, dos formas diferentes de concebir el mundo, lo que en épocas más tardías, ya en pleno siglo XX, hemos reducido a dos vocablos: derecha e izquierda. El siglo XIX es una cascada de revoluciones en torno a la búsqueda para resolver este dilema: derecha o izquierda. La entrada pacífica y ocupación traidora de las fuerzas de Napoleón, considerado el mejor ejército del mundo, y los abusos y humillaciones llevados a cabo en suelo español, pronto tuvieron respuesta unánime por parte de los españoles. La frase que mejor resume, a mi modo de ver, la conciencia nacional en aquellos tiempos, la capacidad, el nivel de compromiso, lo que como nación sentían los españoles, la pronunció el juez primero de Oviedo, José García del Busto, en la memorable reunión celebrada en el claustro de la catedral de Oviedo, el 9 de mayo, poco después de los sucesos ocurridos el 2 de mayo en Madrid: si nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz será de alarma en toda la Península: el león dormido despertará.

El león despertó y protagonizó una gesta memorable. El estudio de estos sucesos está plagado de héroes surgidos del anonimato popular, convertidos en imprescindibles, que tuvieron la suficiente dignidad y sentido de compromiso para no dejarse humillar ante el invasor francés.

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Al tiempo que perdíamos el control de nuestros territorios de Ultramar, en la Península se fue tejiendo la dualidad de que he hablado antes. En apenas cincuenta años pasamos de una monarquía absoluta a una República; en un siglo sufrimos tres guerras civiles, y varias revoluciones, unas por influencia extranjera, y otras de carácter nacional. Y exportamos, también, un modelo de revolución, la de 1820, con Rafael del Riego encabezando un movimiento militar arropado por una masonería popular –acaso una herencia de la dominación francesa- que nada tenía que ver con la que años antes representara el Conde de Montijo. La de Riego encabeza una serie de acciones que el general Miguel Alonso Baquer define como un invento típicamente español: el pronunciamiento. En ese tiempo, ya no le quedan a España más que los territorios de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, emancipados ya el resto de los que teníamos en Ultramar.

EL LIBERALISMO Y LA DECADENCIA
El siglo XIX es el tiempo de las revoluciones. La crisis de los gobiernos liberales del general Espartero abre un camino a la llamada Década Moderada15, a la que pondrá fin, cómo no, una revolución, la de 1854, que dará principio al bienio progresista… la inestabilidad política durante todo el periodo radicalizará las posturas políticas, justo en el siglo en el que da comienzo el parlamentarismo entendido en un sentido moderno, muy parecido al actual. Y el destino de España, como el péndulo de un reloj, oscilará de un extremo a otro si encontrar la auténtica medida de los tiempos que corren. A pesar de todo, resultaría sorprendente la larga lista de nombres de personas, cuya biografía resulta tremendamente atractiva para su estudio, al tiempo que resultaría tremendamente extraño observar cómo, a pesar de la interminable baraja de personajes y sus capacidades, no pudimos reconducir nuestro destino. Y al terminar el siglo, la pérdida de las últimas perlas de la antigua corona, los territorios de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, nos sume en una depresión general, como nación, cuyas consecuencias hemos sufrido durante muchas generaciones… no me atrevo a asegurar que tengamos resuelto este asunto. El estado lamentable de nuestra capacidad como nación quedó expresado en 1905, cuando en la reunión de París, ante los Estados
15 Mayo de 1844- junio de 1854.

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Unidos, el jefe de nuestra delegación, el señor Montero Rios16, se vio incapaz de contrarrestar las acusaciones de los negociadores norteamericanos, y aceptó, sumiso, el plan propuesto por éstos. Por aquellos años, cuando ya no pintábamos nada en el concierto internacional, el ajedrez geopolítico internacional nos llevó a posicionarnos en el norte de África, para servir de carabina a los intereses franceses frente a los intereses alemanes, pero sin enfrentarnos a éstos. Eran los tiempos de la expansión imperial de las potencias europeas que no habían tenido un imperio, eran las consecuencias de la hegemonía militar y política de los nuevos estados fuertes, deseosos de extender sus dominios más allá de sus fronteras, y se estaban jugando el Magreb. Acudimos, en 1912, tras la firma del Tratado de Madrid, al territorio marroquí y nos hicimos cargo de la zona que se nos asignó, la más pobre, la más pequeña, la más hostil, lo que se llamó el Protectorado español en Marruecos. Un agravio comparativo si lo comparamos con el Protectorado francés, cuya extensión era varias veces mayor que el nuestro y cuyo territorio, más pacificado, más culto, contaba con más recursos. Las derrotas sufridas por nuestras tropas, en 1909 en el Barranco del Lobo y el Gurugú, castigaron nuestro ánimo de nación, y la crisis se hizo más evidente en todos los órdenes. Interiormente, surgió el fenómeno del anarquismo terrorista, que radicalizó la vida nacional; los gobiernos conservadores no acertaron a reducir la sangría de vidas humanas de Marruecos y, en aquel ambiente, nuestros soldados, mal preparados, mal armados, y mal dirigidos, sufrieron las peores consecuencias. El punto álgido de nuestra presencia en Marruecos fue el año de 1921, con el Desastre de Annual y de Monte Arruit. En el primero de los citados lugares, perdieron la vida varios miles de soldados españoles y se puso de manifiesto la necesidad de tomarse el asunto de África en serio. El segundo lugar, en la aguada de Monte Arruit encontraron la muerte varios miles de soldados más que se refugiaron allí para protegerse y proteger a los heridos. El épico comportamiento del regimiento de Caballería Alcántara y del general Navarro que, en la huida, tomó el mando para proteger a lo heridos y se fortificó en aquellas ruinas de Monte Arruit, no fue suficiente para detener la matanza, y los testimonios gráficos que se conservan dan puntual cuenta de la crueldad con que fueron humillados, martirizados y sacrificados nuestros soldados. Los intentos de abastecer por aire, con medicinas, municiones y hielo, fracasaron y tras pactar el general Navarro la rendición, después de recibir permiso del mando para tal acción, entregadas las armas por los españoles, la
16 (1832-1914).-Ministro de Gracia u Justicia con Prim; representó a España en el Tratado de París, por la guerra de 1898. Fue ministro de Fomento.

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sorpresa fue ver a los moros pasar a cuchillo a los nuestros, comenzando por los heridos. La crueldad con que se emplearon los rifeños no tiene lógica. Cuando la posición fue tomada de nuevo, meses más tarde, los cadáveres de los soldados españoles yacían sobre el terreno en un espantoso espectáculo, apenas equiparable a la frase atribuida a un rey fracasado. Un teniente coronel de caballería, apellidado Primo de Rivera17, perdió la parte inferior de un brazo por una granada; en Monte Arruit le fue amputado, sin anestesia, el resto del brazo, y finalmente murió por gangrena.18
Es una teoría ya conocida y discutida, la del ejército de África, o los africanistas, o sea, aquellos que hicieron la guerra en África y que serían el germen del ejército sublevado el 18 de julio de 1936, que acabaría ganando la Guerra Civil de 1936-1939. El conflicto de 1936-1939 no es sino uno más, acaso el más duro de los ocurridos desde que comenzara el siglo XIX, con el objetivo de fijar una forma de gobernar, o sea, resolver la dualidad: izquierdas o derechas. Pero, ahora, más radicalizado.

EN BUSCA DE LA CLASE MEDIA
El periodo que sigue a la Guerra Civil de 1936-1939, anticipo de lo que sería la Segunda Guerra Mundial, en la que España, como ya había hecho en la Primera (1914-1918), se mantuvo al margen, ofreció a los españoles la oportunidad de alcanzar cuotas de bienestar como jamás antes se habían alcanzado. Si el estudio de la Historia se basa en el conocimiento de los datos, y las interpretaciones de esos datos, invito al que discrepe de mi análisis que valore los datos, antes de comenzar con las interpretaciones.

Subidos al carro de la Historia Universal, a través de nuestra integración en las diferentes instituciones internacionales, las jóvenes generaciones de españoles que vivieron la Transición del régimen franquista a la nueva democracia, pensaban que tenían ganado el futuro. No comparto la idea de que la Transición fue posible porque las Cortes franquistas se hicieron el haraquiri a la japonesa. Las Cortes franquistas, es decir, las personas que componían aquel parlamento no se suicidaron por honor, sino que
17 Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, Tte. Coronel del Regimiento Alcántara. En Monte Arruit se refugiaron bajo el mando del general Navarro. El 31 de julio, una granada destrozó el brazo de Primo de Rivera, que tuvo que serle amputado el resto del brazo sin anestesia. Murió el 5 de agosto por gangrena
18 El 23 de julio de 1921, de los 691 hombres que habían formado para el toque de diana, sólo formaron para el toque de retreta de esa noche 67 jinetes del regimiento de Cazadores Alcántara; 541 habían muerto en combate, y 78 fueron prisioneros.

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dieron paso a una maniobra que el general Francisco Franco ya había anunciado, antes de su muerte, al secretario de Estado norteamericano Vernon Walters, en una audiencia celebrada en el Palacio de El Pardo, cuando el presidente Nixon ocupaba el despacho oval de la Casa Blanca. El interés de Nixon era saber qué pasaría en España tras la muerte del Generalísimo. Franco recibió, en compañía del ministro de Asuntos Exteriores, López Bravo, al general Vernon Walters quien le entregó una carta de Nixon en la que pedía al Caudillo que fuera sincero con Walters. Franco adivinó en seguida que las preocupaciones de Nixon por la estabilidad del Mediterráneo en realidad se reducían, en aquella audiencia, a saber qué pasaría en España tras la muerte del vencedor de la Guerra Civil de 1936-1939. Franco invitó a sentarse al norteamericano para decirle: “El Príncipe será Rey19 porque no hay alternativa20. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, drogas y qué sé yo. Habrá grandes locuras pero ninguna de ellas será fatal para España”.

Walters preguntó: Pero general, ¿cómo puede estar tan seguro?, a lo que Franco contestó: “porque yo voy a dejar algo que no encontré al asumir el gobierno de este país hace cuarenta años…” Walters pensó que se trataba de las Fuerzas Armadas, pero Franco aclaró: La clase media española. Diga a su Presidente que confíe en el buen sentido del pueblo español, que no habrá otra guerra civil”.21
Las edades, en la Historia, definen periodos más o menos homogéneos, cuya evolución determina el fin de una y el principio de otra. El fin de una y el principio de otra, que apenas definimos por un hecho concreto que sirve separador. La Edad Contemporánea, cuya denominación no pareció contentar a británicos y alemanes, y también entre algunos historiadores españoles fue discutida, aunque que finalmente aceptada, comienza para la Historia Universal, con la Revolución francesa (1789-1799), y para la Historia de España, con la gesta del 2 de mayo de 1808. Yo creo, sinceramente, que el principio de esta lucha la representa la llegada de Fernando VII del exilio, abortando el tímido régimen liberal de 1812 y su Constitución, y el final bien podría haber sido la Guerra Civil de 1936-1939, añadiendo a este periodo, los casi cuarenta años del régimen del general Franco, o la dictadura, como prefieran, por las siguientes razones:
19 Ya por entonces, la izquierda, con Santiago Carrillo a la cabeza, subtitulaba en chunga al futuro Juan Carlos I como Juan Carlos I El Breve.

20 Se ratificaba que la opción Don Juan estaba anulada.

21 ABC, 15.VIII.2000
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1º La sociedad española de 1975 no era la misma sociedad española que empezó o terminó la guerra civil.

2º Existe un elemento externo cuya incidencia en la vida cotidiana de los ciudadanos, y por supuesto, de los españoles de esta época, parece tener todos los ingredientes que manejan los expertos para definir una nueva etapa. Me refiero a la informática, y su vehículo el ordenador, cuya introducción en la vida cotidiana ha transformado sustancialmente nuestra manera de vivir. Las famosas autopistas de la información, como se llamaron en su día, o sea, Internet han dotado de un nuevo escenario nuestra manera de relacionarnos, nuestra forma de trabajar.. Una ligera observación de éste fenómeno nos lleva a darnos cuenta de la transformación que esta herramienta viene originando en nuestras vidas, hoy resulta más fácil conseguir una reserva hotelera, o un billete de avión, utilizando Internet que comunicando directamente con una operadora.

Pues bien, desde mi punto de vista, el final de la transición democrática podría marcar el principio de una nueva etapa, que vendría representada por la informática, la electrónica o como quieran llamarla. Pero los recientes acontecimientos que estamos viviendo, aún nos hacen pensar que la etapa Contemporánea, tan traumática para España, aún no ha concluido.
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