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José María García Tuñón
José María García Tuñón

PUNTUALIZACIONES A UN ARTÍCULO DE JUAN MANUEL CEPEDA

José María García de Tuñón

sábado 02 de diciembre de 2017, 18:19h
Fue Pepe de las Heras autor del libro José Antonio el hombre que todos convirtieron en mito, quien me dijo que visitara su Facebook. Un día lo visité y me encontré con la sorpresa de la pequeña biografía que Juan Manuel Cepeda le hace a Rafael Arias de Velasco, que después vi también publicada en el Facebook de la Hermandad de los Defensores de Oviedo. Como para nada estaba de acuerdo con lo que en ella se decía, y que reproduzco a continuación, escribí lo que yo pensaba sobre el particular y que también reproduzco más adelante.


MEMORIA AZUL.

Por Juan Manuel Cepeda.
(FALANGE ASTURIANA. PRIMERA LÍNEA).

RAFAEL ARIAS DE VELASCO Y SARANDESES.
Vieja Guardia de la Falange Ovetense. Abogado .Ingresó en Falange en 1934 cuando tenía 33 años. Al poco tiempo asumió la Jefatura Provincial de las milicias azules asturianas. Se distinguió inmediatamente por su valentía y temeridad, lo que le convirtió en objetivo de las izquierdas, hasta el punto que estaba obligado a entrar a su casa por el tejado para evitar atentados.

Durante la Revolución de Asturias, tuvo una intervención muy distinguida junto con su hermano Paco, que posteriormente fue fundador y director del periódico La Nueva España. A comienzos de la Guerra Civil asume el mando provincial de la Falange Asturiana, al estar detenidos la mayoría de sus dirigentes. Recluta para el combate en el Cerco de Oviedo a más de 690 voluntarios falangistas, y el General Aranda les designa para su cuartel el antiguo local del Manicomio de Oviedo, junto con el Capitán de Intendencia, Luís de Santiago, crea la famosa HARKA de Oviedo, en el Cuartel de Santa Clara, siendo su Jefe político, la cual actuaba como unidad de choque, compuesta por más de 160 voluntarios falangistas, que se distinguían por su extravagante uniformidad, su modo de lucha (usaban mayoritariamente bombas de mano y cuchillos) y que en los combates de mayor peligro no dejaban acudir a los casados.

En la Harka prestaron brillantes servicios un grupo de " flechas" al mando del camarada Matamoros, como enlaces entre los puestos de mando. Del total de los voluntarios de la famosa Harka, al finalizar el cerco de Oviedo solo quedaron 16 camaradas ilesos, muriendo todos los mandos menos uno, y sobresaliendo por su valerosa actuación el Alférez Manuel Saenz de Santamaría.

Las hermanas de Rafael, simpatizantes de Falange, prestaron sus servicios como enfermeras en el Hospital de Oviedo.

Es de resaltar la temeraria valentía de Rafael Arias de Velasco, al cual se le conocía por su afición a tocar la guitarra en mitad de la lucha.

En el mes de octubre de 1936, Manuel Hedilla, como Jefe de la Junta de Mando de Falange, confirma a Rafael como Jefe Provincial de la Primera Línea de Oviedo. Una vez finalizado
el cerco de Oviedo, Rafael asume la jefatura de la 1ª Bandera de Falange de Asturias, hasta que el mando de este tipo de unidades pasó a oficiales del ejército.

Al acabar la Guerra es nombrado Alcalde de Oviedo y colabora durante un tiempo con el Movimiento Nacional, hasta que desencantado por la deriva del mismo, dejó todos sus cargos políticos.
(La foto que ilustra el artículo, cedida, al parecer, por un familiar, se ve a Rafael en plena Guerra Civil, ostentando las insignias de Jefe Provincial).
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Mi réplica, después de una breve introducción que no viene ahora al caso, fue, con el título LA VERDAD DE LA HISTORIA, la siguiente:



Firmado por Juan Manuel Cepeda, leí una pequeña biografía de una persona que yo conocí en mis años mozos, aunque nunca llegué a hablar con él. Era Rafael Arias de Velasco Sarandeses. En el título también se podía leer «Falange Asturiana, primera línea». Como soy asturiano y como decía, conocí de vista al personaje que ilustraba la pequeña biografía. Ni que decir tiene que la leí con mucho interés, pero al mismo tiempo que iba leyendo mi decepción iba en aumento. No podía creer que muchas cosas que las que allí escribía Juan Manuel Cepeda no fueran lo suficientemente documentadas para sostener que todo era verdad, que todo ocurrió como él decía. Sin embargo, como pienso que la historia no hay que contarla sin estar debidamente documentada, voy a intentar desmentir algunas cosas que ha escrito el autor.

Voy a comenzar por el final porque me ha llamado poderosamente la atención que diga que Rafael Arias de Velasco al acabar la guerra fue nombrado alcalde Oviedo. No es cierto, jamás lo fue. Y casi me atrevo a decir que ni tan siquiera llegó a ser concejal. Que consulte la Enciclopedia de Oviedo, que recoge dos siglos, o el archivo del Ayuntamiento ovetense. Más adelante Cepeda escribe que «durante la Revolución de Asturias tuvo una intervención muy distinguida…». El autor no sé de dónde saca esa información, pero sí puedo decir que José Luis Jerez Riesco en su libro Elegidos para la gloria, que hace una minuciosa descripción de la participación de los falangista asturianos en ese tiempo y en donde José Antonio concedió varias Palmas de Plata y otras condecoraciones, el nombre de Rafael Arias de Velasco no aparece por ningún lado. «A comienzos de la Guerra Civil asume el mando provincial de la Falange Asturiana al estar detenidos la mayoría de sus dirigente». ¡Qué barbaridad tan grande!, digo yo. No es cierto nada de lo que dice. Era secretario provincial Yela Utrilla quien ya avanzada la guerra visita en Burgos a Hedilla y éste le ratificaba en el cargo a la vez que le nombra jefe territorial provisional. Al mismo tiempo nombra jefe provincial provisional a Ricardo Fernández González y jefe provincial de Milicias, también provisional, a Federico Cavanilles Riva. Por último, y de igual forma provisional, nombra subjefe provincial de Milicias a Rafael Monte Ortea. Estos nombramientos los firma Manuel Hedilla el 27 de octubre de 1936 (ver diario Región, 30-X-1936). Por otro lado existe una carta de Manuel Hedilla, en mi poder, dirigida a mi padre, Celso García de Tuñón, consejero nacional y jefe local de Oviedo, de la misma fecha en que firma los nombramientos en la que, entre otras cosas, le dice:

Te dirijo la presente para hacer un llamamiento a tu disciplina y a tu fervor por la Falange. Es menester que aceptes como jefe provincial al camarada Ricardo Fernández, y como territorial provisional a Juan Francisco Yela, que como bien sabes es el secretario territorial efectivo. Igualmente aceptarás como jefe y subjefe provisionales de Milicias a los camaradas Federico Cavanilles y Rafael Monte Ortea.

Como vemos, el nombre de Rafael Arias de Velasco no aparece por ninguna parte, Ni tampoco aparece ese mes, como dice Cepeda al final de su biografía, la confirmación de Hedilla nombrándole Jefe Provincial de la Primer Línea de Oviedo. Es decir, según el biógrafo, primero asume el mando provincial de la Falange Asturiana, sin que diga quién se lo entrega, y, después, Hedilla lo confirma como Jefe Provincial de Primera Línea de Oviedo. Demasiados cargos que Cepeda no nos dice de qué fuentes bebe para escribir lo que ha escrito.

Más adelante dice que el general Aranda –no era general todavía, era coronel– recluta a más de 690 voluntarios falangistas creando la famosa Harka. Este párrafo no lo veo claro. En un momento, Juan Manuel Cepada escribe: «siendo su jefe político». Pero no da el nombre, y, por lo tanto, no me atrevería a señalar la persona a que se refiere. Así, pues, no deseo entrar en esta cuestión. Solamente decir que si alguien está interesado en conocer mejor lo que fue la Harka, le recomiendo lea el libro Los defensores del cerco de Oviedo, de Guillermo Martínez García, y verá, desde el punto de vista histórico, cómo se formó esa unidad, al mismo tiempo que da una serie de nombres donde no aparece el de Rafael Arias de Velasco.

La Historia es la que fue y no la que algunos quieren que haya sido. Todo lo que he escrito está debidamente documentado. Si mis fuentes están equivocadas, habrá que demostrarlo. Y nada más. Si este escrito Pepe de las Heras quiere darlo a la luz, tiene mi autorización, de lo contrario no pasa nada. Mi intención principal fue probar a mi querido amigo, autor de José Antonio, el hombre que todos convirtieron en mito, que lo que ha publicado en su Facebook, firmado por el ya citado Juan Manuel Cepeda, sobre Rafael Arias de Velasco, no es cierto. Casi me atrevería a decir que no es cierto en su totalidad. Y siempre refiriéndome a la época a la que el autor hace referencia.

Esta réplica fue publicada en el Facebook de Pepe de las Heras. Después me olvidé del tema hasta que, por casualidad, hace poco vi que replicaban mi escrito las siguientes personas, incluida Juan Manuel Cepeda. Lo titulé DE NUEVO LA VERDAD DE LA HISTORIA:
Hace pocos días un amigo me dice que se enteró que mi escrito a Juan Manuel Cepeda había sido contestado, aunque no supo decirme dónde porque había perdido el enlace. Intenté buscarlo, empero fue inútil. Pedí ayuda a otro amigo y él me lo facilitó. Mi sorpresa fue grande porque cinco personas me habían contestado a los pocos días y yo sin enterarme. Eran contestaciones cortas que después de trascribirlas, voy a responderles, a continuación, una por una:
Rosa M. Castro Alvarez. Que Rafael Arias de Velasco era el jefe de Falange en Asturias es algo que no solo dice el Sr. Cepeda.
  • -El decano de los periodistas asturianos, el gijonés Juan Ramón Pérez Las Clotas, ya fallecido, en una entrevista a La Nueva España el 8/5/2010 decía: “En mi época todavía llegué a conocer el Oviedo heroico de la posguerra, el del Oviedo de los defensores. El grupo político dominante era la Falange, digamos la Falange esencial, que tenía un jefe concreto, al que yo vi todavía de uniforme, y que era RAFAEL ARIAS DE VELASCO, hermano de Francisco, Paco Arias de Velasco. Rafael era una excelente persona, y un personaje puramente simbólico que tenía un subjefe provincial”
  • -Javier Rodriguez Muñoz, historiador, exdirector del Club Prensa Asturiana y autor del volumen de La Nueva España sobre “la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias”, dice: “En Oviedo, el 18 de mayo de 1939, a las diez y media de la mañana, se celebró una misa de campaña en el paseo del Bombé, con la bandera del Regimiento "Simancas n.º 40" a la cabeza de la formación. Hubo un amplio despliegue de fuerzas de todas las armas. Presidió todos los actos el gobernador civil y militar, coronel Ceano… las fuerzas participantes en el acto desfilaron por la calle Uría y pasaron ante la tribuna de autoridades instalada en el paseo de los Álamos, ya bautizado con el nombre de José Antonio. Acompañaron al gobernador civil y militar el jefe provincial de Falange, RAFAEL ARIAS DE VELASCO; el obispo de Oviedo, Manuel Arce Ochotorena; el alcalde de Oviedo, Plácido Álvarez-Buylla; el presidente de la Diputación, Ignacio Chacón; el presidente de la Audiencia, José Prendes Pando; el rector de la Universidad, Sabino Álvarez-Gendín; el coronel de los servicios de las Industrias Movilizadas, José María Fernández-Ladreda, y otras autoridades. Durante la jornada se registró una lluvia continua".
  • -Alvaro Fleites Marcos (Universidad de Oviedo), en un estudio sobre “La Nueva España, los inicios de la prensa del Movimiento en Asturias (1936-1939)”, dice que se pensó como director del periódico en Francisco Arias de Velasco "porque conciliaba en su persona dos rasgos que lo hacían ideal para el cargo; en primer lugar una firme filiación falangista (su hermano RAFAEL era jefe de la Falange en Asturias), y en segundo lugar una larga y exitosa trayectoria profesional".

José Garmilla Alvarez Resulta extraño que a Rafael Arias de Velasco, para no ser "nadie" en Oviedo... le hicieran un busto.

Rafael Sarandeses. Tuñón: A los falangistas lo de la alcaldía si nos chirriaba. Yo jamás lo había escuchado en casa. Si que es cierto que hasta que García Conde en el 40 se hace alcalde de Oviedo, ese cargo estuvo digamos "Inédito". De tío Rafa no puedo decir que fue alcalde. Ni ganas. Pero para no ser nadie, las condecoraciones de su camisa en fotos, que SI son reales, parecen molestar. Para no ser casi nadie, solo cabe aclarar una cosa: Acabó la guerra y se fue para casa. Lo conocí con 90 y muchos y era realmente encantador...jamás fue "de nada". Y Cepeda, se equivoque o no, con razón o sin ella, es cojonudo. Ah, por cierto, sé que no es tu negociado pero España se va al carajo. A ver si pensamos sobre el tema.

Joaquín Barquero Moreno. Y muchos falangistas aceptaron cargos sin la más mínima remuneración. Como decía el padre de un buen amigo y camarada, "fuimos tan ingenuos que conseguíamos una farola para nuestro pueblo y ya creíamos que estábamos haciendo la revolución nacionalsindicalista".

La eterna ardorosa ingenuidad.

Juan Manuel Cepeda Sin querer entrar en polémicas, es totalmente cierto que al inicio de la Guerra la Falange, descabezada en Asturias, pues la mayoría de sus dirigentes estaban en la cárcel ,es dirigida por Rafael Arias de Velasco, que antes había sido jefe de las milicias falangistas, y fue el alma mater y jefe político de la harka de Oviedo.

Por cierto en la foto con camisa azul de Rafael, publicado en mi muro, se ve claramente que lleva los tres yugos que denotan su Jefatura Provincial.

Qué pena de "mundo azul" cuando algunos nos preocupamos en descubrir e investigar sobre la verdadera historia de la Falange, otros a los que no se los conoce mérito alguno, solo se dedican a criticar, increíble. Así nos va.

Juan Manuel Cepeda Y por cierto "bravo" por mi camarada Rafa Sarandeses ya podíamos aprender muchos de él

Juan Manuel Cepeda. Y se me había pasado por alto, en el" busto" también se ve que lleva los "tres yugos" que demuestran sin lugar a dudas su Jefatura Provincial.

Comienzo con Rosa M. Castro Álvarez que, por lo que dice, no ha entendido mi escrito. Si se fija bien en las palabras finales de mi texto en el respondo a Cepeda, leerá que digo: «Y siempre refiriéndome a la época a la que el autor [Cepeda] hace referencia». Las palabras que la señora o señorita Rosa.M., pone en boca del periodista Pérez de las Clotas, quien, por cierto, prologó mi libro Apuntes para una historia de la Falange asturiana, son de años posteriores a las historias que nos cuenta el señor Cepeda.

Le sigue José Garmilla Álvarez con este corto comentario: «Resulta extraño que a Rafael Arias de Velasco, para no ser “nadie” (las comillas son de Garmilla) en Oviedo…le hicieran un busto». Mire, señor Garmilla, jamás he dicho que Rafael Arias de Velasco no fuera nadie, eso lo escribe Vd., aunque haya utilizado las comillas. En cuanto al busto me parece muy bien. Nada he declarado al respecto ni nada tengo que declarar. Cada uno es muy libre de mandar hacer un busto a quien quiera. En Madrid, por ejemplo, lo tienen Prieto y Largo Caballero, responsables máximos de la Revolución de Asturias que tantos muertos dejó y a la ciudad de Oviedo, casi como un solar.

A continuación me responde Rafael Sarandeses quien comienza escribiendo que «a los falangistas lo de la alcaldía sí nos chirriaba». Bien, no sabía yo que Rafael tenía la facultad de hablar en nombre de todos los falangistas. En mi nombre no, porque además yo sabía que nunca lo había sido. Y sigue escribiendo: «Sí que es cierto que hasta que García-Conde en el 40 se hace alcalde de Oviedo, ese cargo estuvo, digamos, “inédito” (el entrecomillado es de Rafael». Ahora sin haberle dado, por mi parte, vela en mi polémica con Cepeda, él, tiene todo su derecho, piensa que está obligado, por razones que él sabrá, a exponer sus puntos de vista Pues me parece muy bien. Sin embargo, comienza equivocándose cuando se refiere a que ese cargo estuvo “inédito”. Si lee a la ya citada Rosa M. Castro, verá que ésta menciona, con razón, a Placido Alvarez-Buylla como alcalde de Oviedo en aquella época. Para más seguridad puede consultar el Archivo del Ayuntamiento. Acto seguido, Sarandeses dice, refiriéndose a Arias de Velasco, que «acabó la guerra y se fue para casa». Pues no es cierto. No sé, ni me importa, cuándo se fue para casa, pero en el libro A hombros de la Falange que escribieron Samuel Ros y Antonio Bouthelier sobre la historia del traslado de los restos de José Antonio, 20 de noviembre de 1939, aparece el nombre de Rafael Arias de Velasco como Jefe Provincial del Movimiento, no de Falange, que son dos cosas distintas, entre los falangistas asturianos presentes en ese traslado. También, de fecha 24 de julio de 1943, dispongo de un escrito dirigido a mi padre Celso García de Tuñón San Román, firmado por R. Arias de Velasco como Jefe Provincial del Movimiento, No, amigo mío, no se fue para casa como equivocadamente dices. Ahí tienes la prueba.

Joaquín Barquero Moreno es quien deja plasmadas unas líneas de opinión, pero para nada cita mi escrito. Simplemente dice, y estoy de acuerdo con él, que muchos falangistas aceptaron cargos sin la más mínima remuneración.

Finalmente es Juan Manuel Cepeda quien en tres momentos distintos, pero muy breves, responde a mi respuesta a él. Comienza diciendo que no quiere entrar en polémicas, pero entra. Son maneras distintas de ver las cosas. A continuación se empeña, sin demostrarlo, que «es totalmente cierto que al inicio de la Guerra, la Falange, descabezada en Asturias, pues la mayoría de sus dirigentes estaban en la cárcel, es dirigida por Rafael Arias de Velasco, que antes había sido jefe de las milicias falangistas, y fue el alma mater y jefe político de la harka de Oviedo». Todo falso. En esta ocasión, como vimos y repito sus palabras, escribe que «la Falange, descabezada en Asturias, pues la mayoría de sus dirigentes estaban en la cárcel, es dirigida por Rafael Arias de Velasco, que antes había sido jefe de las milicias falangistas». En la anterior contestación mía le aportaba suficiente documentación para demostrarle su error, pero Cepeda insiste de nuevo. Por esta razón no me queda remedio que ampliarle, a ver si lo convenzo, lo que ya le dije y que vuelvo a repetir un poco más amplio. Es decir, un poco más documentado, aunque estaba muy claro todo lo mío anterior, pero no me cuesta ningún trabajo volver a rehacerlo:
Había escrito yo: Mientras tanto, Yela Utrilla, que ocupaba en ese momento el cargo de jefe accidental provincial de Falange porque seguía detenido Leopoldo Panizo, ante los micrófonos de Radio Asturias pronunció una conferencia que titula: «Nuestra guerra y la guerra de los marxistas». Yela señalaba las diferencias que se observaban en la lucha que mantenían los sin Patria, los sin Dios y los ciudadanos y militares movilizados que anteponían a todo sus propias creencias religiosas y el amor a la Madre Patria. «Aquellos –decía Yela– se lanzan a la destrucción, a la barbarie, al pillaje; éstos aspiran a construir, a entender la cultura, a conseguir que los hombres se traten como hermanos». Ver La Voz de Asturias del 1-IX-36. Y para mayor evidencia de lo que digo, dispongo de un escrito, fecha 17 de agosto de 1936, firmado por Yela como Jefe Provincial (p.a). ¿Tiene Vd., señor Cepeda, documentación que avale lo que Vd. dice o eche por tierra lo que yo digo? No, Vd. no tiene nada. Solamente lo que le han dicho por aquí o por allí y todo falso.

Viajó Yela a Burgos y allí se entrevistaría con Manuel Hedilla quien le informa de los nuevos nombramientos que quería hacer en Asturias. A últimos del mes de octubre esos nombramientos eran publicados en la prensa de Oviedo. Hedilla ratificaba al propio Yela Utrilla como secretario provincial de FE-JONS en Asturias, a la vez que le nombraba jefe territorial provisional. Asimismo nombraba jefe provincial provisional a Ricardo Fernández González y jefe provincial de Milicias, también de forma provisional, a Federico Cavanilles Riva. Por último, y de igual forma provisional, nombraba subjefe provincial de Milicias a Rafael Monte Ortea que moriría en marzo de 1937 después de haber sufrido graves heridas durante el bombardeo del hospital donde se encontraba. Manuel Hedilla, como jefe de la Junta de Mandos Provisional que era, firmaba estos nombramientos en Burgos el día 27 de octubre de 1936 (ver diario REGIÓN del 30-X-36). Días más tarde son nombrados jefe y subjefe de Milicias de Oviedo, Rafael Arias de Velasco y Felix Blasco respectivamente. Con todos estos nombramientos, estaba claro que detrás de los mismos estaba la mano del comandante Caballero que fue quien desde el primer momento manejó los hilos de la Falange Asturiana como iremos viendo. Hedilla, en esta ocasión, no estuvo a la altura de las circunstancias
El mismo día que Manuel Hedilla firmaba estas designaciones, escribía una carta a García de Tuñón dándole cuenta de los mismos:
Querido amigo y compañero: Mucho me felicito de que hayas sobrevivido a la tremenda prueba de asedio de esa ciudad y que con todos los demás falangistas, hayas sabido demostrar tu magnífico temple y conducta.

Te dirijo la presente, para hacer un llamamiento a tu disciplina y a tu fervor por la Falange. Es menester que aceptes como jefe provincial al camarada Ricardo Fernández y como territorial provisional a Juan Francisco Yela, que como bien sabes es el secretario territorial efectivo. Igualmente aceptarás como jefe y subjefe provisionales de Milicias a los camaradas Federico Cavanilles y Rafael Monte Ortea.

Desde luego deberás tener en cuenta el Reglamento de nuestra Organización evitando el nombramiento de un subjefe local, ya que en caso de ausencia tuya debe sustituirte el secretario local.

No preciso a un hombre de tu historial, recordarle nuestro juramento y que el amor a Falange se muestra sobre todo sacrificándose con alegría y satisfacción.

Un abrazo de tu camarada.

Posteriormente, se produce un nueve nombramiento como Jefe Provincial en sustitución del ya citado Ricardo Fernández González. Lo publica el diario La Nueva España, órgano oficial de FE-JONS, según reza en su cabecera. Era director del mismo Francisco Arias de Velasco, hermano de Rafael, y la noticia que publica el día 1 de enero de 1937, dice que ha sido nombrado Jefe Provincial Santiago López, hasta entonces Jefe Comarcal de Pravia. Si Vd. quiere saber algo más de Santiago López, le recomiendo lea el libro de José Luis Jerez Riesco La Falange del silencio.

Pero no quiero terminar mi contestación a Juan Manuel Cepeda sin hacerme eco de unas palabras que escribe y que no he entendido muy bien. Me refiero a estas que dice: «Qué pena de "mundo azul" cuando algunos nos preocupamos en descubrir e investigar sobre la verdadera historia de la Falange, otros a los que no se los conoce mérito alguno, solo se dedican a criticar, increíble. Así nos va».

Vamos a ver, señor Cepeda, si lo que Vd. descubre o investiga está mal descubierto y mal investigado habrá que corregirlo, digo yo. ¿O es que tenemos la obligación de seguir propagando las engañifas que Vd. escribe? No, señor Cepeda, no. Vd. está muy equivocado. En cuanto a los méritos que tengo o pueda tener, tiene Vd. toda la razón, no tengo ninguno y por lo tanto no puede aprender nada de mí como al parecer aprende de Sarandeses. Pero permítame le diga que he escrito tres libros sobre José Antonio Primo de Rivera, he dado conferencias en distintas capitales de España, siempre teniendo como título el nombre de José Antonio, he colaborado en las Obras Completas, que editó Plataforma 2003 como así lo dice su recopilador, Rafael Ibáñez. Y añado que si Vd. leyó el libro homenaje a José Antonio, editado también por Plataforma 2003, verá que varios autores citan trabajos míos. Y, por último, hace par de años, me han nombrado presidente de la Fundación José Antonio Primo de Rivera. En fin, tiene Vd. toda la razón, así nos va, pero por culpa de gente que escribe y dice cosas como las que Vd. escribe y dice que no son ciertas.

JOSÉ Mª GARCÍA DE TUÑÓN AZA

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