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Consumada ayer la traición a la unidad de España en el Parlamento de Cataluña, ante la estupefacción y la impotencia de un gran parte de la sociedad española y catalana, el Gobierno nos anuncia hoy la bajada del IVA del cine del 21 al 10 %, seguramente, Mariano Rajoy no quiere, en estos momentos, ver a los Bardem agitando en la calle a los intelectuales. Los españoles esperaban que hoy, 7 de septiembre de 2017, el día amaneciera con la noticia de que el Gobierno había decidido aplicar el artículo 155 de la Constitución, y acabar con esta pesadilla. Desarticular la trama insidiosa y pueril que un grupo de descerebrados ha tejido hasta convertir a una buena parte de la sociedad catalana en sustento de sus acciones, después de llevar a término una labor de adoctrinamiento gracias a las transferencias en materia de Educación, con total impunidad y sin considerar las numerosas denuncias de las familias que veían a sus hijos como cobayas en la escolaridad catalanista.
La España oficial, que no la real, ha organizado los actos conmemorativos de los cuarenta años de lo que ella misma, y sus heraldos, llaman democracia. La celebración ha levantado polémica porque el Rey Emérito no fue invitado a los actos. La prensa oficial, no la que es políticamente incorrecta, ha salido al paso del tinglado sobre la polémica ausencia de Juan Carlos I, mientras la patata caliente sobre la no invitación al monarca emérito se la han estado pasando entre Zarzuela, el Congreso que preside Ana Pastor, y Moncloa, que al parecer, marca también algunos actos de la agenda de los reyes (una de las versiones que circulan es que lo que han intentado es evitar un abucheo por parte de los podemitas).
Parece que nos pilla de nuevas, pero hay noticias que no vienen sino a confirmar las debilidades del sistema político actual. “la Tigresa”, Idoia López Riaño, la etarra que cometió la escalofriante cifra de 23 asesinatos, salió de prisión, dicen las crónicas, sin haber cumplido siquiera un año por cada uno de los 23 homicidios que se le imputan, aunque en su día fuera condenada a la pena de 2300 años de cárcel. Y los medios reflejan estos datos con cierta sorpresa, como si hubieran encontrado un agujero negro en nuestro sistema judicial.
¡Luz y taquígrafos! para la Presidenta de la Cámara Baja, doña Ana Pastor. ¡Con luz y taquígrafos!, como dicen que dijo don Antonio Maura, cuando afirmó que él, para gobernar, sólo necesitaba luz y taquígrafos. Ocurrió durante el tenso debate de la Ley de la reforma de la estiba, durante la intervención del diputado del Partido Popular por Castellón, Miguel Barrachina Ros, interrumpida en varias ocasiones por miembros de diversos partidos, especialmente, Podemos y sus afines. Pero el problema no fue el debate, acalorado, turbio, irritado, bien lejos de ser, a pesar de todo ello, una de esas páginas que gustan destacar a los cronistas. José Álvarez San Miguel, con la habilidad de un águila pescadora, me advierte del insólito momento, apenas recogido por la prensa especializada (ni por la ocasional). Interrumpiendo al ponente la propia Presidenta de Las Cortes, doña Ana Pastor, dijo: Señorías, al terminar la sesión voy a repasar el Diario de Sesiones. Voy a ver todas las voces que se han escuchado en esta sesión gracias a las taquígrafas. A continuación, les llamaré a Sus Señorías para retirar del Diario de Sesiones, porque ha habido en alguna ocasión que hasta cuatro o cinco de las palabras que he oído aquí, en la tribuna, me parece que van en contra del decoro de la Cámara y del decoro de sus señorías…
Convivencia Cívica Catalana ha publicado su informe relativo al ejercicio 2016, sobre el coste del régimen parlamentario autonómico. La disección de este informe, el análisis de sus datos, nos lleva a conocer el destino de millones y millones de euros, producto principalmente de nuestros impuestos, y la ligereza con que los políticos manejan este dinero tratando de abastecer tanto a sus partidos como a las personas que, en su representación, ejercen la actividad parlamentaria en las diferentes cámaras representativas de las 17 autonomías más las dos asambleas de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla.
Todo el mundo conoce aquella máxima romana según la cual la mujer del césar no sólo tiene que ser honrada, sino también parecerlo. La viñeta de Ricardo, en El Mundo, edición del jueves 4 de mayo de 2017, refleja la imagen de se tiene del Presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy Brey. Para los que no la han visto, una pequeña descripción: el señor Rajoy, echado sobre una tumbona, se fuma un habano con deleite mientras despacha con la vicepresidenta, la señora Soraya Sáenz de Santamaría. Una morcilla recuadra el diálogo, en el que el Presidente le dice a su interlocutora que ha tenido que dar mucho a los vascos para sacar los presupuestos… y ella, con aspecto de colegiala avispada, disciplinada, con carita de empollona, parece asentir positivamente…
El último escándalo, hasta el momento, sobre la corrupción en España, que llevó al ex presidente de la Comunidad de Madrid, el popular Ignacio González, a prisión, ha vuelto a provocar un estado de depresión en la voluntad de los españoles. Digo el último escándalo hasta el momento porque estoy seguro que este ovillo no termina, por desgracia, con el feo asunto de González y su cuadrilla, familiares, testaferros y altos directivos de las empresas afectadas, o citadas, en el auto del juez Eloy Velasco, el Canal de Isabel II y la Agencia Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid. Creo que la mayoría de los españoles saben que este turbio asunto, llamado Operación Lezo, pasará a un segundo plano, como los anteriores, ante el hallazgo de otro nuevo asunto de corrupción política más. Y en eso andamos desde hace unas décadas.
Un amigo me hace llegar un power point con diapositivas acerca de la irrupción de la inteligencia artificial a través de la informática, y su repercusión en nuestra vida diaria. Es una obviedad que desde la llegada de los ordenadores, muchos aspectos de nuestro día a día ha ido cambiando, que se ha ido transformando y que hoy, desde casa, con un ordenador y una conexión wifi puedes resolver un buen número de problemas que unas cuantas décadas atrás te habrían obligado a desplazarte a las compañías de la luz, el gas, el Banco, o la agencia donde tienes contratada, por ejemplo, la póliza de defunción. ¿No es impactante el hecho de hacer una fotografía y al momento ponerla en Tokyo o en Nueva York?
Observo que los españoles nos hemos convertido en personajes ajenos al sentido común. Nos rayamos, como dirían los jóvenes, por todo, o casi todo. Cuando es la izquierda la que sacude, los hay que buscan referencias similares en la derecha para equilibrar las culpas, para que ninguna de las dos opciones parezca salvadora ante la oponente, que es una forma de no reconocer las pocas veces que uno u otro aciertan, como si esto endulzara los errores. Se rebotan hasta los rebotados perennes, o sea, aquellos ajenos al sistema, por descontentos, que prefieren mantenerse al margen pero que no pueden evitar participar en el linchamiento, sea cual fuere el sacrificado.
Mi recuerdo más lejano es el de Natalio y José Luis, en los antiguos almacenes de Honorio Riesgo S.A., a la hora de hacer las cestas de Navidad. Tenían una maestría especial para ordenar los productos con elegancia.
El Diccionario de la RAE define síntoma como fenómeno revelador de una enfermedad, en su primera acepción, y en la segunda como señal, indicio de que una cosa está sucediendo o va a suceder. No estoy muy seguro de si el Diccionario recoge lo que los españoles entienden por síntoma, pero si escogemos la segunda acepción creo que podré argumentar que los síntomas que se perciben en España no traen buenas sensaciones. El primer síntoma es que al Parlamento se puede llegar de dos maneras: o trepando a través del sinuoso sendero de cualquiera de los partidos al uso, o buscando la manera de interesar a unos cientos de miles de frustrados, con un mensaje más que esperanzador, de resentimiento hacia el todo.
La lectura sopesada del artículo titulado El Abrazo, publicado en el número especial de La Gaceta de la Fundación José Antonio Primo de Rivera, correspondiente al número especial sobre el 20 de noviembre, número 189, de fecha 18 del mismo mes, del que es autor don Enrique de Aguinaga, me anima a considerar algunas reflexiones. La primera de ellas es obligada y se refiere al comportamiento del fundador de Falange. Su entereza, su personalidad, su humildad, su generosidad “tras la tremenda conmoción de sentirse condenado a muerte, al principio de la vida, José Antonio se rehace y, sonriente, anima sus hermanos: “estáis salvados”. Es entonces –dice Aguinaga- cuando José Antonio tiene un gesto tan sublime que, a falta de una explicación inmediata, queda inadvertido. Comunicada la sentencia, José Antonio sube al estrado y abraza al Presidente, el magistrado Iglesias del Portal”.
Los gurús del establishment han acuñado un nuevo término: “populista”. La RAE lo define como la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. Pero todos sabemos que cuando los gurús del establishment acuñan un término suele ser con carácter peyorativo, hacia quien no comparte su credo político. Hace unos cuantos años, se emitía en TVE un espacio conducido por el académico Criado del Val, sobre el uso correcto del idioma español. Trataba en vano de corregir esos vicios que ponen de moda palabras a las que cambian su significado tradicional por otro más al gusto de las clases populares.
El general aragonés Romualdo Nogués y Milagro, entretenido e inspirado escritor por otra parte, nos dejó la reflexión del cura carlista de Magallón, al término de aquella primera guerra: “Dios no permitió que ganáramos porque los nuestros se hubieran vengado cometiendo tantos horrores como los liberales”. Me pregunto ¿qué habría pasado si la izquierda hubiese ganado la revolución de 1934 y, si como consecuencia, también la Guerra Civil de 1936-1939?
Sólo desde la ignorancia, o desde el resentimiento, se puede manifestar el rechazo a una fecha que es de obligada referencia para españoles, americanos y ciudadanos del resto del mundo: el 12 de octubre. Pero hoy en España nos invade la ignorancia y el resentimiento y mientras la una y el otro campan a sus anchas, los españoles asumen resignados los efectos que ambos producen en nuestro ánimo y en nuestra manera de comportarnos. No se puede entender que, ante la celebración de una fecha que marca un punto de inflexión en la Historia Universal, algunos de los mandarines autonómicos tengan asuntos oficiales que cumplir en otros países y justifiquen con ello el hecho de no compartir los actos oficiales que se celebran en nuestro suelo
La inmensa vulgaridad en la que ha caído la sociedad española tiene su origen, probablemente, en el agotamiento del sistema partitocrático que, tras lo vivido en las últimas semanas, más el largo periodo decadente que venimos padeciendo, ha llegado hasta las últimas consecuencias. Esta situación tiene también sus exponentes, como el caso de la aparición de los llamados partidos populistas, cuyos mensajes tienden a una ruptura con el modelo clásico, en un intento de no identificarse con los habituales. Es probable que existan estudios acerca de esta situación y hasta puede que se hayan podido etiquetar conductas
El domingo 2 de octubre de 2016, El Zaragozano anunciaba en su santoral que era el día de los Santos Ángeles Custodios, de San Saturio, celebrado en Soria y de San Teófilo y San Leodegario. Los españoles nos sentimos protegidos de los podemitas (“arderéis como en el 36”, ¿recuerdan?), después del fiasco vivido el sábado en Ferraz. Ha sido un domingo de resaca, después de las intensas horas vividas el sábado en Madrid, pendientes de la resolución socialista acerca del “no es no” con que Sánchez nos asustó y nos mantuvo meses sumidos en la incertidumbre
Mi amigo José Álvarez San Miguel me informa del fallecimiento del escritor y periodista asturiano José Ignacio Gracia Noriega. Para mí, probablemente el mejor escritor de periódicos en Asturias en las últimas décadas. Conocí a Gracia Noriega a través de sus sabrosos artículos en La Nueva España, y personalmente, hace unos veranos en los cursos de La Granda, donde nuestro común amigo, el general Ramos Oliver, disertó sobre el general Prim.
El final del verano es el título de una canción que hizo famosa el Dúo Dinámico, Manuel Arcusa y Ramón de la Calva, a cuyos sones, bajo la tenue luz de una luna de verano, las jóvenes parejas despedían los romances vacacionales entre arrumacos y promesas epistolares. Pero el final de este mes de agosto (el verano aún llegará hasta San Miguel), nos ha entregado al debate de investidura en la persona de don Mariano Rajoy Brey, presidente en funciones del Gobierno de España, y aspirante a continuar en La Moncloa. Escribo al término de la primera, y fallida votación y tras asistir, durante algunas horas, a los rifi-rafes dialécticos. Ya decía el bueno de don Ramón de Campoamor que el mejor discurso oído en Las Cortes podía llegar a ser una obra de arte, pero que ese mismo discurso, leído en el Diario de Sesiones se convertía en un suplicio…¡imagínense, amigos, lo que serán estos debates para los investigadores de finales de siglo…!
Tengo por seguro que la lucha por evitar el cambio masivo de los nombres de las calles, en las ciudades españolas, es una batalla perdida. No sirven los razonamientos, como los que estos días han aparecido en los periódicos y en las redes sociales, ni sirve apelar al sentido común.
Tengo el 18 de julio como referencia de tres grandes periodos. El primero, llamémosle histórico, pondría el punto y aparte a una etapa convulsa que se inició tras la Guerra de la Independencia y que sacudió a España y a los españoles permanentemente a lo largo del siglo XIX. La Guerra de la Independencia fue el último gesto de la unidad de los españoles, a partir de aquí, con la promulgación de la Constitución de 1812, los españoles quedarán divididos en dos bandos cada uno de los cuales, a su vez, ser irá fagocitando a lo largo del siglo en nuevos subgrupos diferenciados entre sí por matices, pero con la suficiente fuerza como para moverse con cierta independencia debilitando el interés general. Este es el periodo del desastre, que coincide con nuestra Historia Contemporánea.
Para muchos analistas, la Guerra Civil, o incivil, tuvo su punto de partida en el asesinato del líder católico D. José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, por miembros de la escolta del socialista Indalecio Prieto. Para otros, su origen fue la Revolución de Octubre de 1934, proceso iniciado también por los socialistas contra el régimen de la II República, en un asalto al poder y al régimen imperante. Personalmente, creo que la Guerra Civil de 1936-1939 fue el último combate –tal vez debo precisar que hasta el momento- de una campaña que se inició cuando, al término de la Guerra de la Independencia, los españoles quedaron divididos en dos grandes bandos, que vulgarmente conocemos como la izquierda y la derecha, representando cada uno una manera de pensar y hasta de actuar. La cultura tradicional española, basada en la educación católica, frente al poder laico del Estado, argumentado por el progresismo como símbolo de modernidad, aunque sólo en el enunciado. El antagonismo entre ambos ha venido estando presente a lo largo de nuestra Historia Contemporánea, es decir, a lo largo del siglo XIX y parte del XX.
Vamos a dejarnos de ambigüedades. El resultado de la última consulta electoral del 26 de junio es un auténtico fracaso para los cuatro principales concurrentes, porque, salvo algunas modificaciones, el logro ha sido más o menos igual que el del pasado diciembre. Así que llegados a este punto, o seguimos celebrando consultas, o los cuatro candidatos están obligados a ponerse de acuerdo para formar un gobierno. Es probable que los líderes (ya es discutible el calificativo después de lo que estoy escribiendo), decía que es probable que ninguno de los cuatro personajes que representan a los partidos que teóricamente se reparten el bacalao electoral, tengan prisa por resolver el asunto pero una gran parte de los españoles necesita cuanto antes reformas y ajustes, aumentar el empleo y resolver una crisis que nos envuelve desde hace años como la niebla húmeda que asoma en los valles de mi verde Asturias por estas fechas. Para despedirse de su temporal presidencia del Gobierno, ante el nombramiento de Arias Navarro, surgió un día la figura de don Torcuato Fernández Miranda, que habló en la sede de la Presidencia, Castellana número 3 entonces, también de la niebla, que él afirmó conocer por su condición de asturiano, y nadie en aquel momento entendió nada de lo que quiso decir o, dicho de otro modo, todos apelaron al sentido poético de su discurso y no al trasfondo político, como apunta su hijo Jesús. Para los que busquen en las hemerotecas, hay otro discurso anterior del también asturiano don José Posada Herrera, pronunciado con su ascenso al ministerio, tras los sucesos del cuartel de San Gil, que alude a los efectos de los valles y las montañas de su tierra asturiana. La niebla debe ser una condición de la política, o sea, una especie de filtro que difumina la realidad y que humedece el ambiente y lo refresca. Parece que Rajoy se sabe mover bien en él.
Es indiscutible que Donald Trump destaca en la vida política norteamericana, y mundial, con la fuerza de un ciclón; que su manera de dirigirse a sus seguidores desencadena críticas entre los escépticos y analistas que se rigen por lo políticamente correcto, y que sus manifestaciones acerca de los problemas actuales, sin pelos en la lengua, según la expresión popular, encierran muchas incógnitas acerca de cuál puede ser su comportamiento si llega a ocupar la Casa Blanca.
Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias, ha lanzado un órdago al ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, al retarle a decidir si recorta en sanidad, en educación o en servicios sociales, según recoge el diario La Nueva España en su edición del sábado 9 de abril de 2016. Este reto viene como consecuencia de la carta enviada por el Ministerio de Hacienda a la consejera Dolores Carcedo, en la que se exigen retenciones por gasto, al haber incumplido el límite por déficit en 2015. No es la única respuesta, en este tono, que Montoro ha recibido de las Comunidades Autónomas desde que su ministerio, en funciones, pusiera en marcha doce comunicados a otras tantas CCAA. Y hasta en algún periódico digital se llegó a hablar de la rebeldía de estos organismos autónomos hacia el ministro de Hacienda. Y lo curioso, que además denuncian los que han recibido estas cartas, es que Hacienda no indica en qué conceptos hay que contener el gasto por eso Javier Fernández, cuya queja se une a las de Susana Díaz y otros mandatarios, ha retado al ministro a que sea él, o los técnicos de su departamento, quienes tomen la decisión.
Hablan estos días los periódicos del elevado tono de la queja de España a Venezuela, tras los insultos proferidos por Nicolás Maduro al presidente en funciones, Mariano Rajoy, al que llamó “racista, basura corrupta y basura colonialista”. No hace falta demostrar la incapacidad política de Nicolás Maduro porque resulta una evidencia por sí misma. Si Maduro hubiera tenido la oportunidad de asomarse al mundo, desde esa guarida que le sirve de refugio y de parapeto, o de estar bien informado por la colección de etarras que acoge o por la legión de politólogos de origen español a los que contrata como asesores, se habría dado cuenta de que, precisamente, no es Mariano Rajoy un político con ganas de entrometerse en asuntos ajenos. Que vea, sino, lo que ha pasado en Cataluña en estos últimos cuatro años, o lo que ha pasado con los asuntos socio-religiosos, léase Ley del Aborto, o los temas relacionados con la educación o, sin ir más lejos, la famosa Ley de Memoria Histórica, cuya aplicación tiene el efecto de una dictadura tan férrea como la de Venezuela, a la que él no ha hecho nada por obstaculizar.
Suelen explicar el éxito de los matrimonios prolongados en el tiempo, por el cuidadoso reparto de las funciones que cada miembro de la pareja debe asumir. Por ejemplo, la mujer se ocupa de la economía doméstica, de disponer cuándo se cambia la vivienda conyugal, alguno de los vehículos –en nuestra opulenta sociedad, los bienes de consumo se encuentran a pares en algunos casos- y, lógicamente, todo gasto que tenga que ver con la economía familiar, dejando para el marido lo que pudiéramos llamar asuntos de auténtico calado, como la manera de resolver el paro, el controlar la prima de riesgo, el precio del barril de crudo, o gestionar el asunto del terrorismo yihadista. No son temas para tomar a broma, no pretendo escribir un artículo gracioso.
Con independencia del papanatismo que parece embargar actualmente a los españoles, el silencio de Iñigo Errejón, roto el pasado martes, tras su aparición pública después de la destitución de su número dos, Sergio Pascual, el pasado 15 de marzo deja ver una fisura importante en el partido podemita, cuyas consecuencias podrían influir decisivamente en los próximos acontecimientos. Los próximos acontecimientos pueden devenir en un acuerdo para la formación de un gobierno de coalición, con Sánchez a la cabeza, si el partido que preside Pablo Iglesias Turrión se abstiene.
Para muchos españoles, lo vivido esta semana en Las Cortes ha resultado un tanto inaudito. En la historia del constitucionalismo español contemporáneo, no se han recogido tantos desaciertos como los vividos en el arranque de esta legislatura transitoria. A los malos modos dialécticos hay que sumar los malos gestos y los españoles parecen asombrados –¡quien lo diría!- ante tanto despropósito. Pero el Congreso de los Diputados recoge lo que hay. Los que allí están son todos canteranos. Son producto de nuestra sociedad, son los representantes del pueblo. A tenor de lo que vemos, podemos describir al pueblo (es un eufemismo de la izquierda), confuso, mal educado, desafiante, dubitativo, pusilánime, acomplejado, temeroso… allí están las partes del todo.
Algunos españoles creyeron ver la luz al final del túnel, o el bosque entero detrás de los árboles, cuando el pasado 23 de febrero del año en curso, no confundir, los medios anunciaron un principio de acuerdo entre PSOE y Ciudadanos. Como un jerarca de Etiopía, Sánchez compareció brevemente para anunciar la buena nueva, y la expectación comenzó a invadir las conciencias de muchos periodistas (a muchos periodistas les pasa como a los políticos, salvando las distancias, que las hay, y es que viven en una nube y están por ello tan alejados de suelo que creen que el cielo es siempre azul).
Honorio FEITO

Honorio FEITO

Honorio Feito Rodríguez nació en Merás (Valdés, Asturias), en 1953. Estudió Bachillerato en Madrid y más tarde se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense. Su carrera profesional la comenzó de meritorio en el Diario Arriba, pasando más tarde al semanario Servicio y al diario El Alcázar, incorporándose a la sección de Reporteros.

Ha colaborado en El Pensamiento y el Faro Astorgano, España Express, el diario Ya, la revista Panorama, la Gaceta de los Negocios, Dinero, el semanario Cambio 16, El Heraldo de Tineo, El Eco de Luarca,La Voz de Asturias y La Nueva España, de Oviedo, entre otras publicaciones. Entre los medios digitales, sus artículos han visto la luz en publicaciones como Asturias Liberal; Círculo Ahumada, amigos de la Guardia Civil y Colectivo Nacional, amigos de la Guardia Civil , Dignidad Digital y Vistazoalaprensa.com. Es autor de los libros Evaristo San Miguel, la moderación de un exaltado, Fundación Alvargonzález, Gijón 1995; Fernández-Capalleja, un soldado de Regulares, editado por Parthenón, 2 ediciones y una tercera editado por Multimedia Militar en 2011, Diccionario de Historia de España, editado por Alderabán, Madrid 2008, y patrocinado por la diputación de Cuenca; Getafe, 21 de julio de 1823: 31 asturianos dieron su vida por la libertad, La Nueva Gran Piña, Getafe, 1991, y El Madrid militar: El ejército en Madrid y su territorio 1813-1931, editado por el Ministerio de Defensa, Madrid, 2006. Ha colaborado con la Real Academia de la Historia en el Diccionario Biográfico Español, y como tertuliano en programas de radio como Punto de vista, en la Inter, bajo la dirección de Eduardo García Serrano. Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias sobre temas de Historia de España. Recientemente, ha sido condecorado con el nombramiento de Regular de Honor, por el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas Melilla 52.